3.9.19

Isla de Miyajima, Hiroshima

¡Hola! ¿Qué tal estáis? Septiembre ha llegado y, con éste, el final de las vacaciones de muchos lo que supone el regreso al trabajo o a los estudios. Yo empecé el lunes pero este verano me ha dejado buen sabor de boca en general, pues he podido visitar dos lugares preciosos: Japón y Escocia. Los que me tenéis en Instagram habéis podido seguir el viaje a Edimburgo que hicimos la semana pasada. Quedé totalmente enamorada de Escocia y tengo muchas ganas de contar el viaje por aquí, pero como aún no he pasado las fotos al ordenador seguiremos con el viaje a Japón.

Otro lugar que no os podéis perder si viajáis a Japón es la isla de Miyajima, donde se encuentra el gran torii perteneciente al santuario de Itsukushima, motivo por el cual es un destino tan turístico... pero vale la pena. Nosotros llegamos a la isla desde Hiroshima. Allí nos alojamos en un hotel junto al embarcadero donde salen los ferry que parten hacia Miyajima (el trayecto por el mar no dura mucho más de diez minutos) con bonitas vistas a la isla desde la habitación. 
Como llegamos al hotel (he pensado crear una pestaña con los hoteles en los cuales me he alojado durante los viajes, ¿que os parece?) a medio día dejamos el equipaje en la habitación (Iberia nos envió las maletas 4 días más tarde... ¡en fin!) y decidimos que lo mejor era comer antes de coger el ferry. Fue una muy buena decisión porque encontramos un restaurante a una calle del hotel donde comí uno de los platos que más disfruté en este viaje: almejas rebozadas y anguila con arroz. Todo se puede apreciar en la foto de arriba y estaba riquísimo, incluso el caldo y el resto del acompañamiento.
Llegando a la isla, el gran torii puede verse de lejos
El gran torii de 16 metros de altura se alza en el mar Interior de Seto. Seguro que alguna vez habéis visto este torii aunque sea en fotos. Yo lo había visto millones de veces y siempre me había llamado la atención de tal manera que era algo que tenía que ver sí o sí en Japón... pero me decepcioné un poquito cuando la marea bajó y tanto el torii como el santuario de Itsukushima dejaron de ser flotantes. Aún así no me quejo; tuve la oportunidad de verlo en directo y es tan impresionante como parece, incluso estando en reformas (tuvimos suerte porque apenas habían empezado y apenas había andamios). 
Pabellón Senjokaku
Cerca del santuario en un punto elevado de la ciudad se alza una bonita pagoda de cinco pisos, frente al pabellón Senjokaku... y como tengo una especie de obsesión con las pagodas (cuanto más altas mejor) subimos escaleritas arriba hasta llegar a la cima de esa colina para verla de cerca. No pagamos para entrar en el pabellón porque no nos atrajo pero luego leí que se le llama el salón de los mil y un tatamis y que está cubierto por un bonito mosaico de pinturas con distintas representaciones plasmadas (paisajes, batalla...). Desde esa colina las vistas a la ciudad y a la bahía son preciooosas.
En las calles turísticas de Miyajima hay souvenirs donde puedes encontrar no solo los típicos recuerdos sino que también venden mucha artesanía, bonita y elaborada con ese gusto que solo los japoneses tienen. Yo compré una postal porque me encantó el dibujo que llevaba. Además en esas calles también puedes encontrar paraditas donde venden comidita, sobretodo pescado... Fue una lástima que nosotros todavía no hubiésemos digerido las ostras y la anguila porque esa comida ¡olía de maravilla! (soy muy fan de la comida, lo reconozco). Así que después de ojear las tiendas dejamos esas calles atrás y nos adentramos en los hermosos bosques para hacer una mini excursión monte arriba ya que el funicular que lleva al mirador estaba fuera de servicio ese día.
Una mamá cierva con su cervatillo junto al río, ¿los veis?
Tras esa pequeña excursión dejamos las montañas atrás y entramos en el santuario de Itsukushima cuando la marea, que forma parte de su encanto, ya había bajado. Así que si vais a visitarlo y preferís verlo con la marea alta no seáis tan despistados como nosotros y fijaos bien en las horas. De todos modos verlo con la marea baja también tiene su gracia: así puedes bajar a la playa y acercarte andando hasta su torii por la arena para ver lo impresionante que es desde abajo, pero cuidado si te descalzas como hice yo... ¡hay muchísimos cangrejitos correteando por la playa! Volviendo al santuario, éste está formado por 37 edificios y data del año 800 aunque puede que se construyera mucho antes.
Hicimos algo de tiempo paseando por ahí y nos quedamos a cenar porque decidimos quedarnos hasta la noche tomando el último ferry de vuelta para ver el torii y sus alrededores de noche pues habíamos leído que valía mucho la pena... ¡y tanto que vale la pena! Todo el santuario y también las linternas que marcan el camino se iluminan creando un ambiente mágico... Además que hay poca gente y mucha más tranquilidad. También subimos para ver la pagoda iluminada y ver las luces de Hiroshima encendidas al otro extremo de ese mar que las separa.

¡Muchos ánimos para los que se han reincorporado al trabajo esta semana! ¿Habéis viajado este verano o habéis preferido la tranquilidad de casa? ¿Qué lugares bonitos habéis visitado? Contadme en los comentarios, siempre los leo y me hace mucha ilusión.


¡Abrazos!

7 comentarios

  1. Hola Kat! No me canso de ver las fotos que nos enseñas de Japón, qué bonito cada rincón, está lleno de magia, imagino que será difícil que encuentres un destino que te llegue a gustar tanto como éste! Los platos que comisteis tienen muy buena pinta, pero yo reconozco que soy delicadita para el tema comida y habría pasado hambre, jaja!
    Este torii sí que lo he visto muchas veces y me da la sensación de que es impresionante, aunque a veces el tener tantas expectativas de algo después decepciona un poco, aún así debe ser chulísimo verlo tan cerca!
    Ya volviendo a la rutina, que cuesta bastante, ayuda pasar por aquí a disfrutar de estas preciosas fotos!
    Un beso fuerte!

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  2. Me encantó Miyajima y su Tori, creo que fue una de las mejores cosas del viaje. No subimos en el funicular, pero sí que nos quedamos a dormir por la isla, es verdad que un paseo por la noche es lo mejor, que bonita y tranquila está! Tuvimos suerte y viajamos pocos días antes de que se empezaran las obras, aun así creo que la isla merece la pena por muchas cosas. El templo Daisho fue el que mas me gustó de los cientos que vimos, jeje
    Besos!

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  3. Pues claro que vas a empezar con fuerzas septiembre, pensando en estos dos viajes tan guays que has hecho. Un abrazo desde Berlín :)

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  4. Yo también he regresado de las vacaciones, pero las he disfrutado en un lugar de la costa , no demasiado lejano al que resido.

    Magnífico reportaje has hecho en esta entrada.

    Besos

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  5. Hola guapa! Yo por supuesto te sigo siempre en Instagram! jajaja no me pierdo nada!! Me encanta esta isla y su Tori, me parece maravillosa y si en fotos desprende magia, no me quiero imaginar en persona. Ojalá algún día la conozcamos. La comida tiene pintaza!! Pues nosotros, como también sabes, hemos estado en Rusia y, el resto del tiempo, disfrutando de barbacoas familiares y con amigos y de Cádiz y sus playas. La verdad es que no hemos parado en todo el mes de agosto y volver a septiembre ha sido duro, pero al final se agradece volver a la rutina y empezar a organizar otras cosillas. Besos.

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  6. Un lugar espectacular y las fotos son impresionantes. Besos

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  7. ¡Hola linda!
    Ay, las fotos y el lugar es soñado. He visto el torii en muchas fotos y la verdad no sabía que había arena debajo haha Sólo lo he visto con el agua y ya.
    ¡La comida que probaron se ve deliciosa! Me encanta la comida pero no soy muy fan de los mariscos, no sé si me vaya muy bien en Japón haha En fin, los lugares son bellísimos y me encantó el sector de los bosques.
    Me encantaría ir a Japón en algún momento de mi vida, por lo que si compartes los hoteles y lugares donde se hospedaron sería un dato muy útil.

    ¡Saludos linda! Que tengas una bonita semana ❤️

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