8.8.19

Parque de Nara

¡Hola! ¿Qué tal está yendo la semana? Por aquí está haciendo mucho calor nuevamente; la verdad es que soy una persona que soporta bastante bien el calor pero desde hace un par de días mi cuerpo solo pide piscina. Pero no tengo piscina, tengo la playa a 5 minutos pero nos odiamos mutuamente, así que lo único que puedo hacer es conformarme con una ducha de agua fría. 

Hoy os traigo el 3r post del viaje a Japón que hice el mes pasado con dos amigos de la infancia, que corresponde al 4º día que estuvimos en el país nipón. Ese día viajamos a Nara desde Osaka con la línea de tren que lleva directamente a esa ciudad. Nara es una de las ciudades más tradicionales de Japón y fue la capital del país durante su época medieval. Es un destino turístico muy importante, sin embargo ahora puedo decir que estuvimos en otros lugares que me gustaron mucho más... ¡pero no nos adelantemos a los acontecimientos!
Si soy sincera llegué a Nara solo con la idea de acariciar esos bonitos y dóciles ciervos que se pasean por el parque pidiendo comida (uno de mis amigos compró galletas especiales para los animales cuando intentó dárselas) y nada más. Ahora sé, ignorante de mi, que en Nara además hay una gran cantidad de hermosos y muy bien conservados templos antiguos que forman parte del Patrimonio de la Humanidad desde el 98. No pudimos verlos todos pero sí que nos pasamos por los más importantes.
El templo Kofuku-ji y su pagoda
Mi amigo con cara de circunstancias segundos previos al "ataque" cervatil (qué malvada soy)
Según el folklore local, los ciervos de esta zona se consideraban sagrados debido a la visita de uno de los cuatro dioses del Santuario Kasuga, quien apareció en el Monte Mikasa montado en un ciervo blanco. Desde entonces el ciervo era considerado un ser divino y sagrado en los templos de Nara.​ Matar a uno de estos ciervos sagrados era una ofensa capital castigada con la muerte hasta 1637. Después de la II Guerra Mundial los ciervos dejaron ser seres sagrados y pasaron a ser tesoros nacionales protegidos como tales.

A continuación algunas fotos de la puerta que lleva al templo Todaiji, la puerta Nandaimon, que mide unos 20 metros y está hecha completamente de madera. En el interior hay dos enormes estatuas (guardianes Nio) una a cada lado de la estructura.
Decir que el templo budista Todai-ji me fascinó es poco. Se construyó en el año 752 y originalmente tenía dos Pagodas de 7 pisos y 100 metros de altura que lo que habría dado por verlas, pero su estructura sigue siendo impresionante, tanto por tamaño como por belleza, además se encuentra en medio de un lugar precioso. En el interior hay una estatua de bronce que mide nada más ni nada menos que 15 metros de altura de un buda o Daibutsu igual de impresionante que la edificación en si, y otras estatuas de budas un poco más pequeñas.
El buda de 15 metros de altura, Daibutsu
Si el templo Todai-ji me encantó hubo un lugar que me maravilló aún más; no por su tamaño sino por su magia. Este es el santuario shinto Kasuga Taisha, aunque en mi opinión el encanto no está en el santuario sino en las aproximadamente 2.000 lámparas de piedra que flaquean el camino que lleva al santuario, y luego en éste hay unas 1.000 lámparas de bronce. Nosotros no quisimos pagar la entrada y lo observamos un poco desde fuera, eso sí nos hubiésemos podido perder entre las lámparas de ese largo camino. Me las imaginé encendidas como debieron estarlo hace muuuuchos años, iluminando ese paseo, porque hoy en día casi nunca las encienden.  
Después de perdernos entre las linternas de piedra y dejar volar la imaginación durante un buen rato nos empezó a entrar el hambre así que decidimos volver al mundo real y fuimos andando hasta Nara para comer en uno de los restaurantes que nos habíamos apuntado por tener buenas recomendaciones en la web de Japonismo, que nos ayudó mucho a la hora de planificar el viaje. Aunque nuestros estómagos se estuviesen quejando decidimos esperar pero no tardaron en darnos mesa, ¡y valió la pena! Pedí un plato de Tonkatsu (cerdo empanado) con un langostino rebozado, arroz y salsa curry y fue uno de los mejores platos que comí en Japón. Repetí en otros restaurantes, pero ninguno llegó a la altura de este.
¡"Rico" se queda corto!
Con las barriguitas llenas paseamos un rato por Nara y luego fuimos al centro de cultura o algo así porque esa misma mañana, nada más llegar al parque, un buen hombre nos dijo que iban a hacer actividades gratis a la tarde (taller de caligrafía japonesa, taller de origami y cosplay). La verdad es que menos mal que nos animamos a ir... ¡los talleres estuvieron chulísimos! Mientras mis amigos intentaban hacer un ciervo de papel, yo pasé por mi falta de paciencia, yo escribí con kanjis y tinta (tal y como me explicaron) mi nombre y el de mi chico. Tuve que repetirlo varias veces pero al final me salió bastante bien y ahora los tiene él enmarcados en su casa.

Después de los talleres nos disfrazamos con ropas tradicionales y nos hicimos algunas fotos. Yo intentaba hacer una reverencia ahí, aunque más bien parece que me dolía la barriga y estaba a punto de echar todo el Tonkatsu de la comida. También escribimos algunos deseos en un trozo de papel de color y los colgamos en unas ramas de bambú que había ahí dentro.

¿Habéis oído hablar de Nara o habéis estado? Si la respuesta es no, os digo que es otra visita obligada, ¡os encantaría! Eso sí, cuidado con los ciervos si tenéis comida en las manos ;) ¡Abrazos!

9 comentarios

  1. Que lugar tan hermoso parece paradisíaco, los ciervos una lindura, que decir una experiencia maravillosa la tuya!!

    Besos!!

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  2. Que pasada, me muero de ganas por conocerlo.
    Los bambis son adorables. Un beso desde Berlín :)

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  3. This is really my dream to visit Japan. Thank you for sharing your adventures with us. Love the photos too.

    https://sarahrizaga.blogspot.com/

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  4. (。◕ ‿ ◕。)/ Holaaa!!!
    pero que envidiaaaa >.< dios asumo que ahorita mismo ya te encuentras en tu hogar, me imagino que el tiempo en Japón se te paso volando!!!
    este lugar si mal no recuerdo lo visitó El Rubius he hizo un video alimentando a los siervos yo jamás en la vida he visto uno en persona, sería un hermosa experiencia, nuevamente los paisajes están muy hermosooooos que bueno que haya buen tiempo porque aquí estan los días muy helados :C

    Te invito a visitar mi humilde espacio ♥

    穛 S4Ku SEK4i®

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  5. No creo que sea ta to el calor como llegamos a tener en Cordoba. En verano llegamos a sobrepasar los 40 grados y hay que procurar evitar el sol en las partes centrales del día.

    Las fotografías demuestran que es un interesante lugar y si hay una playa cerca , te puedes refrescar en ella.

    Besos

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  6. Me parece alucinante, es mi sueño visitarlo.
    Besos

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  7. ¡Hola linda!
    Me ha encantado cómo describes Nara. Una amiga de la universidad viajó a Japón un mes (Pagaba su novio) y compartió muchas fotos de todas las ciudades que visitó, y de Nara eran fotos con los ciervos.
    Los templos se ven increíbles, me recuerdan mucho a las películas del Studio Ghibli. ¡Qué ganas de estar ahí!
    Ese Tonkatsu se ve delicioso y qué genial que hayan podido participar de las actividades tradicionales, no hay nada mejor para llenarse de la cultura que usar la ropa y escritura tradicional.

    ¡Saludos linda! Quedo a la espera de las próximas entradas ❤️

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  8. Ayss, tú odiando la playa y yo muriendo de ganas por estar en una! Pero bueno, tengo una piscinita que me hace el apaño xD
    Nara se ve como un lugar precioso, mágico con esos ciervos.. Me encantaría ir! Y la foto con los trajes tradicionales mola mucho ^^
    Un beso!

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  9. Hola guapa! Ahora mismo me pongo al día con todas tus publicaciones, que en agosto siempre ando en desconexión total blogueril, jeje. Me encanta tu experiencia en Nara, yo lo conozco de verlo por instagram y es que sus ciervecillos son famosos. La verdad es que yo también desconocía que tenía tantas cosas pero me ha encantado. No se si algún día iremos por allí, pero desde luego que Nara lo visitaríamos seguro. Es una súper experiencia. Un besazo.

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Maira Gall